Logopedia

La creación de la Titulación de Logopedia en España en 1992supuso el reconocimiento, por una parte, de la fuerte demanda social de profesionales especializados en las perturbaciones de la voz, la audición, el habla, el lenguaje y la deglución y, por otra, de la necesidad de institucionalizar la formación en Logopedia como lo estaba en muchos países de Europa y América. El lenguaje es una de las capacidades más genuinas del ser humano y tiene multitud de facetas diferentes que interesan a muchos investigadores y profesionales; desde los sociólogos y antropólogos a los educadores, desde los lingüistas y personal sanitario, a los políticos, actores y cantantes, por señalar solo algunos de los usuarios y estudiosos de la lengua, el lenguaje y la comunicación.

El lenguaje es una de las funciones superiores del sistema nervioso humano y engloba otras actividades complejas como la percepción, el movimiento, las emociones, la creatividad… El lenguaje está en la base de la memoria y el aprendizaje de todos nuestros conocimientos, es imprescindible en las relaciones sociales, define las diferentes culturas y sobre él ha ido vertebrándose la historia de la humanidad.

La logopedia aglutina multitud de referencias conceptuales, procedentes de disciplinas dispares pero que integradas han formado un cuerpo de conocimientos suficiente para constituirse en sí misma como la ciencia del lenguaje. Entre las fuentes o pilares principales sobre las que se asienta la logopedia está la lingüística, que nos enseña los diferentes modos y usos de la lengua, analizada desde distintos niveles: fonológico, morfológico, sintáctico y semántico. La psicología analiza el desarrollo del lenguaje y su influencia en el comportamiento comunicativo. La pedagogía ofrece un modelo de actuación que permite la integración plena del individuo, en la familia, en la escuela, en el trabajo, apoyando el lenguaje con aquellas metodologías e instrumentos que sean necesarios para cada individuo; un ejemplo sería el uso de la lengua de signos o la lectura labial por aquellos sujetos que padecen una discapacidad auditiva.

No es hasta el año 2003 cuando la logopedia es incorporada al catálogo de profesiones sanitarias, pero desde siempre ha estado vinculada a las ciencias de la salud y ha contribuido a la recuperación de patologías que cursan con problemas del lenguaje y de la comunicación: afasias, disfonías, sorderas, trastornos del lenguaje que acompañan a enfermedades psiquiátricas y degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.

La adquisición de nuevos conocimientos tecnológicos y científicos en muchas especialidades médicas ha permitido entender aspectos del lenguaje antes desconocidos y facilitar un acercamiento entre los clínicos y los logopedas. Entre los profesionales de la medicina con los que existe mayor vinculación están los otorrinolaringólogos. El diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la audición y de la voz les hace dependientes de la foniatría y la logopedia. El entrenamiento auditivo del niño sordo, la rehabilitación en implantes cocleares, la recuperación de las disfonías, el entrenamiento vocal de los laringectomizados… son algunas de las intervenciones que pueden aplicar los logopedas. Por otro lado, la neurología conoce bien las repercusiones que tienen sobre el lenguaje muchas de las enfermedades del sistema nervioso, sean estas congénitas o adquiridas. Las enfermedades neurodegenerativas, los ictus, los traumatismos craneoencefálicos…ponen de manifiesto la complejidad de las conexiones nerviosas que permiten todos los matices del lenguaje.

Los psiquiatras, junto a los psicólogos, deben contar con los logopedas para trabajar con aquellos enfermos que junto a las patologías mentales o de conducta, presenten alteraciones del lenguaje. Enfermedades como la esquizofrenia, las demencias, el autismo, los trastornos de atención… tienen unos patrones atípicos de lenguaje que también se benefician de la intervención logopédica.

Los odontólogos y cirujanos máxilofaciales van conociendo cada vez mejor la relación que guarda su especialidad con alguno de los problemas que trata la logopedia. Las patologías que manejan y sus propias cirugías, a veces muy cruentas, tienen asociadas alteraciones anatómicas de las cavidades resonadoras y los órganos articuladores que ocasionan una dificultad para hablar y un cambio en el timbre de la voz, en el que el paciente difícilmente se reconoce. La intervención del logopeda actuando sobre las zonas dentofaciales favorece la mejoría del habla y la recuperación de la personalidad que proporciona el timbre de la voz.

La terapia miofuncional y la psicomotricidad son algunas de las técnicas de rehabilitación que el logopeda especializado y el médico rehabilitador pueden aplicar en estas situaciones, así como en casos de parálisis cerebral u otros trastornos motores que dificultan la producción de la voz, el habla o las funciones orales no verbales como la masticación, la succión, la respiración y la deglución.

El pediatra como primer especialista médico en contacto con el niño puede detectar problemas de succión o de deglución, observar la integridad de los órganos bucofonoarticulatorios y su funcionalidad, valorar el progreso de la adquisición de habilidades motoras como el habla o el lenguaje escrito, determinar la aparición de trastornos por ejemplo de la fluencia… Nadie mejor que él junto con los padres y maestros para dar las primeras señales de alerta y orientarlo debidamente hacia el logopeda.

El desconocimiento que el personal sanitario tiene en ocasiones con respecto a las contribuciones que pueden hacer los logopedas en su práctica clínica supone un serio inconveniente en la rehabilitación de muchos pacientes. Sería pues muy recomendable la colaboración entre profesionales que integran los distintos equipos multidisciplinares, tanto en el ámbito clínico e investigador, como en los entornos educativo y socio-asistencial.

Aunque a día de hoy todavía existe una deficiencia en la cantidad y calidad de la atención logopédica en Castilla y León, la población general va haciéndose eco de las campañas de concienciación social que van surgiendo desde los colegios profesionales de logopedas, desde las asociaciones de afectados y desde la propia Universidad con iniciativas como los Talleres de lenguaje y comunicación, la Jornada de puertas abiertas o la celebración del Día Internacional de la Logopedia.

Sirvan estas líneas como presentación del plan de estudios del Grado en Logopedia de la Universidad de Valladolid con el que la Facultad de Medicina ofrece una formación integrada de todos aquellos aspectos básicos, metodológicos y especializados, teóricos y prácticos, que interesan a la prevención, la evaluación y la intervención en el lenguaje y la comunicación.

Sin duda, unos logopedas competentes pueden contribuir en gran medida al estado de bienestar individual y de la sociedad.